¿Qué es una buena práctica preventiva?

 

Una buena práctica se puede definir como una actuación concreta, que cumpliendo la normativa correspondiente, consigue mejorar las condiciones de trabajo existentes y reducir los riesgos. Las buenas prácticas pueden incluso situar a la empresa que las aplica en niveles de siniestralidad menores a la media del sector, todo ello gracias a una gestión que mejora las condiciones de trabajo de forma progresiva.

 

Una buena práctica, no constituye una obligación legal, se trata de actuaciones puestas en marcha en una empresa o grupo de empresas que han sido efectivas para mejorar las condiciones de trabajo y/o reducir riesgos y que podrían servir de ejemplo a otras empresas del sector o a cualquier empresa, dependiendo del tipo de Buena Práctica del que se trate.

 

¿Quiénes son los destinatarios de las buenas prácticas?

 

Se pueden diferenciar diferentes destinatarios:

  • Sin lugar a dudas, los destinatarios directos de toda buena práctica, son los trabajadores de los puestos donde esta se aplica.
  • Aquellas personas que tienen un papel en la gestión de la seguridad y salud laboral de la empresa, pero que no son profesionales en la materia, como gerentes, directores de departamento, delegados de prevención, etc. Por otra parte, los profesionales de seguridad y salud laboral, como trabajadores designados, servicios de prevención, médicos de empresa, etc.
  • Al margen de la empresa también pueden ser destinatarios de las buenas prácticas los encargados de realizar investigaciones técnicas.

 

¿Qué características debe reunir una buena práctica?

 

Una buena práctica debe:

  • Permitir a quienes la utilizan cumplir los requisitos de los marcos normativos correspondientes.
  • Abordar un problema reconocido.
  • Indicar las medidas y métodos que puedan adoptarse a nivel empresarial para mejorar las condiciones del trabajo.
  • Ser eficaz y éticamente aceptable
  • Proponer una medida que pueda identificarse y revelarse como factor de la reducción de riesgos.
  • Ser actual, es decir, pertinente con las prácticas de trabajo existentes.

 

¿Cuál debería ser el resultado de una buena práctica?

 

La aplicación de la información sobre buenas prácticas en el lugar de trabajo debe tener como resultado:

  • Una reducción de las posibilidades de causar lesiones a los trabajadores u otras personas afectadas por la empresa de una causa identificada de lesiones.
  • Una mejora de las condiciones de trabajo y de vida en general y ser eficaz para promover la salud, la seguridad y la eficiencia.
  • Una reducción permanente y visible de los riesgos.

 

¿Qué aspectos pueden ser mejorables mediante la aplicación de buenas prácticas?

 

Los aspectos mejorables mediante la aplicación de buenas prácticas son:

  • Actividades y procesos de trabajo en el sector.
  • Coordinación empresarial.
  • Diseño y ergonomía del puesto de trabajo
  • Equipos e instalaciones
  • Formación e información
  • Organización y gestión
  • Participación y consulta
  • Riesgos específicos sectoriales
  • Técnicas preventivas

 

¿Qué metodología debe seguirse para realizar una Guía de Buenas prácticas?

 

Para la elaboración de una Guía de Buenas Prácticas, se siguen las siguientes fases:

  1. Preparación y organización del estudio.
  2. Selección de los puestos de trabajo, tareas o áreas donde se desarrollará el estudio
    La decisión se toma en base a una serie de criterios como los índices de siniestrabilidad del sector, la representatividad del sector, la población ocupada, el tamaño de las empresas, etc.
  3. Selección de las empresas significativas donde poder realizar el estudio de campo.
  4. Realización del estudio
    • Principales tareas que realizan los trabajadores
    • Identificación de riesgos
    • Localización de recomendaciones para la reducción de los riesgos identificados.
  5. Redacción de la buena práctica (riesgos y recomendaciones)
  6. Elaboración y difusión de buenas prácticas. Estudio del nivel de transferencia (posibilidad de implantación de la práctica en otras empresas del sector)


Elaboración de protocolos o guías de Buenas Prácticas en el sector. Posteriormente es necesaria una fase de divulgación e implantación de las buenas prácticas entre el máximo de empresas posible.

  1. Seguimiento y evaluación de la buena práctica. Beneficios derivados de su puesta en marcha.

 

A continuación se incluyen ejemplos y casos prácticos en los que se han detectado problemas ergonómicos y se han propuesto medidas para reducir la incidencia de los mismos en el sector de la construcción.

Para facilitar su consulta, las buenas prácticas se han dividido en dos ámbitos: